En un Club de Natación:

Lo que relato a continuación me ha sucedido esta misma mañana:
Me llama la atención un padre que me dice que tiene un problema con su hijo:
“Mi hijo no está motivado, esta mañana no quería venir a competir”

Sorprendido le pido algo más de información…
“Mi hijo es un gran nadador, 4º de España en su categoría, pero ha perdido la MOTIVACIÓN y la AUTOESTIMA.” me dice el padre

Parece un grave problema, le digo, aunque siendo 4º de España es para estar más que satisfecho.
“Lo quiere dejar y dedicarse al kárate, pero para eso no sirve, queremos que siga nadando.” me insiste

Me parece que ése es el problema, lo que vosotros queréis no parece ser lo que tu hijo desea, y para entrenar 4 horas/día, levantándose a las 5 de la mañana para entrenar 2 horas antes de ir al colegio, es necesaria mucha motivación y disfrutar con lo que se hace.

Por desgracia, esto es muy habitual: padres que piensas que tienen a una futura estrella del deporte (Cristiano/Messi, Nadal, Alonso…) y depositan tanta presión en su hijo que acaban por convertir una diversión en una obsesión.

Si además le añadimos poca comunicación entre el padre y el hijo, o peor todavía, el miedo a defraudar/enfadar a los padres, encontramos que un chaval de 14/15 años, en la etapa en la que ha de encontrar sus valores para madurar, choca frontalmente con su progenitor, siente esa presión, empieza con falta de MOTIVACIÓN, baja AUTOESTIMA, pero si no se detecta y soluciona a tiempo , puede llevar a problemas más graves, psicológicos e incluso somatizar enfermedades como única manera de solucionarlo sin llegar a enfrentarse al padre.

No es el primer niño que conozco que ha de parar 5 meses los entrenamientos de natación por padecer una dolencia en las articulaciones. De esta manera involuntaria consigue dejar la natación y obtiene la atención y cuidado del padre en lugar del enfrentamiento.

Esta situación también se agrava con la figura del entrenador, que alimenta el EGO del padre llenándole los oídos con lo bueno que es su hijo y el maravillosos futuro que puede llegar a tener.

Quiero decir en todo esto que todos los elementos actúan buscando lo mejor para sí mismos (el entrenador tener a una figura de la que presumir, el padre tener un hijo admirado y famoso y el niño hacer algo que le guste y le llene).

El problema aparece cuando no hay comunicación y no se establecen objetivos adecuados a la realidad de las circunstancias.

Posiblemente este niño desee disfrutar más de su edad, probar otros deportes que no requieran tanta dedicación, y a lo mejor se da cuenta de que echa en falta la natación y vuelve con más ilusión y motivación. PERO LO DEBERÍA DECIDIR ÉL PARA QUE ENCUENTRE ESE GRADO DE MOTIVACIÓN, Y NO LA PRESIÓN…
… pero sobre todo COMUNICACIÓN.

El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día.
Leon Battista Alberti (1404-1472) Arquitecto y escritor italiano.

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